No importa lo mentalmente sano que estés, o lo mucho que hayas hecho yoga y meditación en tu vida, lo mucho que te preocupes por el bienestar de quienes quieres, e incluso lo comprometido que estés con tu religión, es inevitable que en varios momentos de tu vida experimentes algo que se llama ‘envidia’, y es perfectamente normal, así que no te asustes, pero cuando las situaciones son tan límite como las que te mostraré ahora, lo que sentirás es una peor versión de eso: ‘envidia de la mala’.

Las imágenes que te traigo a continuación son la muestra perfecta de lo que te hablo, ya que las situaciones que pueden causarte tal sentimiento son muy variadas, y pueden pasar en cualquier momento. Deberás estar preparado, ya que sentir ‘envidia de la mala’ es inevitable, pero ocultarla sí que lo es… ellos no pudieron, y todos se dieron cuenta.

La reacción ante un escote así habla mucho de quién eres, como si eres hombre o no, si eres heterosexual o no, y qué tan bien te fue en la repartición de pechos.

Esas veces que mueres de hambre y justo tienes alguien cerca comiendo algo que se ve genial…. ¡envidia al mil!

“Al fin que ni quería ganar”. Sí claro

Si eres soltera, no tienes novio, o tienes pero aun no te ha propuesto matrimonio, y ves a alguien presumiendo su anillo de compromiso, seguro que reaccionarías como ella.

Hombres, siempre comparando sus tamaños.

Envidia a primera vista.

No nos quedó claro si es que a ella le da envidia que la otra tenga novio, o le da envidia lo que están tomando.

Si Michelle Obama, con todo lo inteligente, poderosa, preparada, y distinguida que es, siente envidia de alguien más, qué podemos esperar nosotros. Claro que en este caso se trata de Carla Bruni, la ex primera dama de Francia, que es una muy talentosa cantante, y ex modelo.

Esa es la reacción que cualquiera tendría al ver que su amigo fue al que le tocó el billete premiado.

No pues, sin palabras. Pobres chicas, debieron sentirse muy mal al ver tal competencia.

Ese momento en el que encuentras a tu alma gemela siendo comida por un hombre, al que también te quieres comer, claro.

Salir como el tercero en una cita es algo muy similar al suicidio… te la pasarás a solas y muy seguramente sintiendo envidia.

Tener un cachorro es el mejor arma que puede tener un hombre para conquistar mujeres, y el hombre de atrás lo acaba de aprender de la peor manera.

“Puede que seas el campeón del mundo, pero hay algunas cosas que nunca tendrás”.

De nuevo, los hombres midiéndose y comparándose todo lo que pueden.

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